Natalia Serralde – Estudiante

Ha pasado ya un poco más de 3 meses, todo fluye diferente, incluso el aire que respiro. Esa es la magnitud que tuvo el Coaching conmigo.

Un día mi padre llego con una tarjetita que decía María Murillo Life Coach, un teléfono, un correo y entonces me dijo, «Nat creo que esto te puede ayudar a darle un giro a tu vida»; pasaron un par de semanas y no me decidía a marcar a «María» que era para mi una persona totalmente desconocida y ¿qué le iba a decir? «Hola soy Natalia AYÚDAME ANDO EN LA DEPRE!!», no lo creo, pensaría que soy una demente.

Así que he de aceptar que después de varios plantones a María, llegue con ella a Starbucks, me dio una carpeta y me explico lo que era el Coaching y pensé, «ahora resulta que ella que no sabe ni como me llamo me va a dar consejos de como arreglar mi vida» que para entonces era un verdadero desastre, estaba involucrada en una serie de enredos, mentiras, miedos y conflictos, que me tenían durmiendo casi medio día y la otra mitad odiando mi vida. Trabajamos quizás tres semanas y María se deicidió a decirme «Hay algo que no me has dicho o hay una pieza que me falta, no entiendo el por qué hay tanto conflicto en tu vida, en casa». Me reí y decidí decirle lo que con tanto esmero había tratado de ocultar, que tenía una enfermedad, que todo el tiempo me la pasaba diciendo mentiras para agradar a las personas, para quedar bien, para que mi papá no me regañara o no me negara algún permiso, que todo esto había traído a mi vida mucha tristeza por el querer dejar de mentir y simplemente no poder, ya que tanta mentira provocaba que dijera otra y otra…

Fue así como trabajamos en un plan de hábitos, obviamente positivos, desde tomar dos litros de agua al día, leer diario mínimo 30 minutos y claro que incluía que sólo por 21 días no dijera una sola mentira, aunque me tuviera que enfrentar a mentiras pasado.

Junto con este plan María me empujo a darle un abrazo a mi vida, a amarme y ver lo hermosa que soy, la cantidad de cualidades que tengo, a perdonar y no olvidar sino aprender de las personas que me han lastimado y lo mas complicado de todo este trabajo fue CREÉRMELA de VERDAD.

Hoy tengo un plan de vida, definí mi misión en la vida, estoy inscrita en la universidad, esperando irme de viaje con mi papá, miles de proyectos en puerta. María hizo desde la mamá que me faltó, también a una gran amiga y claro, la mejor Coach que pude haber tenido en mi vida.

Hoy estoy segura que las mejores personas del mundo son las que son capaces de compartir sus conocimientos, como tú María.

Te quiero
Natalia Serralde