Querida María:
Has sido un instrumento de Dios para edificar mi vida personal y profesional. Atesoro los aprendizajes que me regalaste y que, sin duda, me ayudarán a enfrentar los retos y adversidades con un enfoque constructivo, confiando siempre en mi fuerza interior.
Por enseñarme a transformar mis miedos en fortalezas, por ayudarme a confirmar mi valía, por prepararme para transformar mis creencias, por conducirme a replantear mis metas y por el legado que dejas en mí, ¡Toda mi gratitud!
Ruthmy Pineda