Quiero agradecer a María por acompañarme en este proceso de coaching. Para mí fue una experiencia diferente a lo que normalmente hago en mi día a día.
Por mi trabajo estoy acostumbrado a estar resolviendo problemas, tomando decisiones, atendiendo pendientes y muchas veces trabajando bajo presión. Creo que por esa misma dinámica uno se acostumbra a seguir adelante y deja poco espacio para detenerse a pensar en uno mismo.
Este proceso me ayudó justamente a hacer una pausa.
Más que aprender conceptos, me ayudó a cuestionarme algunas cosas que daba por hechas y a entender mejor la forma en la que reacciono ante diferentes situaciones. Algunas herramientas me hicieron mucho sentido porque pude llevarlas a situaciones reales de mi vida y de mi trabajo.
El ejercicio de las creencias fue particularmente importante para mí. Me hizo identificar pensamientos y formas de actuar que en ocasiones me limitan y que probablemente había repetido durante mucho tiempo sin cuestionarlos.
También me gustó mucho trabajar con el Mapa del Tesoro y la Rueda de la Vida, porque me ayudaron a poner en perspectiva diferentes áreas de mi vida y no concentrarme únicamente en lo profesional.
Creo que uno de los principales aprendizajes fue entender que no todo se trata de controlar, resolver o sacar adelante las cosas. También es importante reconocer lo que uno siente, escuchar lo que necesita y darse tiempo para trabajar en uno mismo.
No puedo decir que después del coaching todo cambió de un día para otro, pero sí puedo decir que hoy tengo más herramientas y, sobre todo, mayor conciencia de muchas de mis decisiones y de la manera en que enfrento las situaciones.
Y ahora viene la parte difícil: ¿qué voy a hacer sin María? 😂
La verdad es que esas sesiones también se convirtieron en un espacio para sacar todo lo que uno trae encima. Entre pendientes, problemas, decisiones y la presión del día a día, tener un momento para hablar, ordenar las ideas y simplemente desahogarse se volvió algo que voy a extrañar.
Ojalá pudiéramos inventar una especie de “botón de emergencia” del coaching para esos días en los que uno está al full, con mil cosas en la cabeza, y necesita 30 minutos para respirar, hablar y volver a acomodar las ideas. Creo que sería una herramienta que muchos agradeceríamos.
Agradezco a María por la forma en que llevó el proceso, por su paciencia, sus preguntas y por ayudarme a ver las cosas desde otra perspectiva.
Me quedo con una experiencia muy positiva y con herramientas que considero que puedo seguir aplicando tanto en lo personal como en lo profesional.
Gracias, María, por acompañarme en este proceso. Y gracias también por esos espacios que, sin darme cuenta, terminaron siendo una parte importante de mi semana.